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"Soy autocensurado, como casi todos los escritores cubanos"

Lo dice Antonio Orlando Rodríguez, el ganador del Premio Alfaguara 2008 de novela, autor de Chiquita, la historia de una artista de 66 centímetros de altura.

 

No soy un escritor perseguido ni silenciado ni soslayado. Como casi todos los escritores de mi país, soy autocensurado", dice el cubano Antonio Orlando Rodríguez, ganador del premio Alfaguara 2008 con su novela Chiquita, quien recibió a Clarín en las oficinas porteñas de la editorial. Aunque no le gusta ahondar en la situación política de Cuba -se fue de su país en 1991 y vive en los Estados Unidos- habló de la vida cultural cubana. Confiesa que el resultado del premio no fue publicado en los diarios oficiales. Y dice que la vida en Cuba está experimentando "pequeñas concesiones", aunque todavía no se puede hablar de "cambios".

La novela Chiquita compitió con otros 510 manuscritos y cuenta la historia de Espiridiona Cenda, una joven cubana de sólo 66 centímetros de altura, que llegó a Nueva York a fines del siglo XIX con el sueño de triunfar como bailarina y cantante. La obra fue concebida como una autobiografía dictada en la vejez a un periodista que trata de separar verdad de exageración, desde la infancia de la protagonista en la Cuba esclavista y colonial, hasta los escenarios más importantes de Estados Unidos y Europa.

-¿Cómo surgió la novela?

-Por una amiga que es fanática de Internet y me preguntó si conocía la historia. El tema fue un flechazo, algo que no fue racional. Comprometí cinco años de mi vida en este proyecto. Me sorprendió mucho el personaje y que nadie hubiera rescatado su historia. Yo había estado trabajando dos años en otra novela.

-¿Por que eligió la estrategia narrativa del corrector que relata la historia a un periodista?

-Yo soy bastante inconsciente cuando empiezo una novela: sé los personajes, sé los puntos de partida y sé la meta. El resto lo voy descubriendo. Aquí encontrar la estructura fue dificil, hice tanteos, como el de un narrador omnisciente que no sirvió. Entonces probé alternar dos narradores, intercalando notas al pie.

-¿Qué esperaba del premio?

-Cuando termino un libro, creo que es el mejor libro que yo puedo dar en ese momento. Pero había muchos novelistas compitiendo. Thomas Colchie, mi agente literario, me insistió para que la enviara al concurso. El gran premio es que este premio Alfaguara te pone en contacto con un universo de lectores al que yo no tenía alcance.

-¿Usted empezó escribiendo libros para chicos?

-No vengo de un hogar de lectores. Cuando me fui a vivir a La Habana, de chico, una vecina que se llamaba Angélica era la secretaria privada de Alejo Carpentier, en ese entonces al frente de la Editora Nacional de Cultura. Ella me traía de regalo todas las novedades infantiles y acrecentó mi amor por los libros. Comencé a escribir profesionalmente a los 19 años, y durante diez años me dediqué a la literatura infantil. Eso me permitía el uso libre de la imaginación, ser transgresor al contar historias y también hacer humor . No tenías otra opción. Pero no soy un escritor perseguido, ni silenciado ni soslayado. Como casi todos los escritores de mi país, soy autocensurado. Hubo un momento de apertura, donde se salió de una etapa sumamente represiva y vinieron aires nuevos. Fue a mediados de los 80, cuando escribí obras para adultos, Strip-tease en 1985 y Querido Drácula en 1989. En 1991 me fui del país.

-¿Chiquita es Cuba?

-No me lo propuse así pero puede ser, alguna persona me ha comentado esa interpretación. Otra, es que es un libro de mujeres fuertes, con poder, que llevan las riendas de sus vidas.

-¿Qué repercusión tuvo el premio en Cuba?, ¿qué cambios puede haber ahora en su país?

-La noticia no se publicó en ninguno de los diarios de Cuba, sólo en un sitio de Internet, paradójicamente cuando la mayoría de los cubanos no tiene acceso a la red. Hablar de cambios en Cuba es muy fuerte. Digamos que puede haber pequeñas concesiones. Hay que reservar la palabra cambio para asociarla con la idea de derechos civiles, pluripartidismo, la posibilidad de expresar libremente ideas políticas, entrar y salir del país sin tener que pedir permiso oficial. Esperemos pacientemente a ver la posibilidad de esos acontecimientos, para poder hablar de cambios.

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Rodríguez  Básico

Antonio Orlando Rodríguez nació en Ciego de Avila, Cuba, en 1956. Escritor, editor y periodista. Se exiló en 1991 y actualmente vive en Estados Unidos. Es autor de los relatos Aprendices de brujo, Strip-tease, Querido Drácula y numerosas obras para niños, entre ellas El rock de la momia, La isla viajera y Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo.